Hablar de cortisol se ha puesto de moda últimamente por ser conocida como la “hormona del estrés”, y por ello, abundan en diferentes redes sociales miles de consejos, trucos, técnicas para “reducirlo” y con ello intentar llevar una vida más plena y relajada, sin embargo, es una hormona necesaria para el correcto funcionamiento de nuestro organismo por lo que niveles bajos no significan exactamente tener una vida saludable, más bien se necesita lograr regular su producción de manera sana, te cuento mi historia aprendiendo (aún) a balancearlo.
Es común pasar por momentos de estrés y tensión en diferentes ámbitos, ya sea personales o profesionales, es parte de ser humano y aunque a nadie le gusta sentirse preocupado o con un peso encima, es incorrecto creer que no debemos frustrarnos por nada nunca, esos momentos llegarán y el cortisol aumenta precisamente para regular nuestras acciones, emociones y ayudarnos a navegar por momentos difíciles e incomodos.
Entendiendo que el cortisol no es nuestro enemigo ni algo que deba ser erradicado, sí hay que reconocer que existen entornos y condiciones médicas donde el cortisol puede verse desregulado alterando sus niveles y mandando señales confusas al cuerpo. Por ello y en la medida de lo posible es importante acudir con profesionales de la salud capacitados para implementar estrategias que ayuden no a reducir, sino más bien regular el cortisol para que se comporte con normalidad.
Aprendiendo a regular el cortisol
Por mi parte, no soy profesional de la salud, en este post te hablo desde mi experiencia con médicos y nutriólogos, y lo que me ha funcionado para tener una relación más sana con mis emociones y manejo del estrés y son solo tres que te comparto aquí:
- Hacer ejercicio
Y ya sé, probablemente ya esperabas que la actividad física fuera uno de los mayores aliados para regular el cortisol. Y es debido a qué, entre otros beneficios, le permite a tu cuerpo entender mejor el estrés y reducir el que se encuentra acumulado.
Cualquier actividad física que realices te ayudará a regular el cortisol, no tienes que ir al gym si no te gusta o correr 5k si no te apetece, puedes hacer caminatas, yoga, danza, karate, cualquier deporte, el punto es mantenerte en movimiento, en cuanto a la frecuencia, varia de persona a persona, yo, por ejemplo, hago ejercicio de 3 a 4 días a la semana y me es realmente útil.

- Escribir
Tener un diario, bitácora, lo que sea que te permita describir con confianza tus emociones y sentimientos considero es una gran estrategia para regular el cortisol. Escribir te permite conocerte mejor sin ataduras ni miedo a que te vean o al qué dirán, te permite descubrir que es lo que realmente quieres hacer, que te molesta, que sueñas, que te pone de mal humor, y ese autoconocimiento se vuelve como un mapa para el estrés porque, aunque no evita que a veces tu cortisol se eleve, si te permite entender por qué, para qué está ahí y que necesita de ti, y, si tienes esa guía, es mucho más fácil navegar situaciones estresantes.

- Pasar tiempo al aire libre
Este sin duda ha sido uno de los que más ha tenido efectos positivos en mí. Salir al mundo, conocer nuevas personas, o salir con quienes ya son parte de tu vida, reír, jugar, ver la vida suceder es algo revitalizador que llena de bienestar. Le permite a tu mente entender que representa un peligro, amenaza real y uno falso, además de ayudarte a mejorar tu estado de ánimo y reducir el ruido mental.

Escucha a tu cuerpo, tiene algo que decirte
Creo que es normal en la actualidad sentirse frustrado cuando constantemente nos dicen que debemos reducir el cortisol para poder vivir bien, pero debemos comenzar a tratarnos con más ternura y entender que esta hormona es necesaria en nuestro sistema y que ninguna vida es perfecta ni libre de estrés, lo importante es aprender a ayudar a nuestro cuerpo y entendernos mejor para regularlo.
Hay que recordar que para regular el cortisol la ayuda médica, psicológica y las redes de apoyo son muy valiosas, aprovecha las herramientas y servicios a tu alcance para mejorar tu calidad de vida, ¡tú puedes!
Fotos: Karen Sotelo
